iChasqui
Profile Blog Photos Subscribe Syndicate Search Contact Me  
Topics
Artículos
Música
Poemas
My Photos
Pinturas
Members
Sign In

Topic: Artículos
Thay
Published: Aug.21.2007 @ 3:23 pm | Print | Email | Comment
Last Edited: Aug.21.2007 @ 2:42 pm

 
Thay

Fernando Osorio Zumarán


Aquí daré cuenta brevemente de la figura de Thich Nhat Hanh y de la impresión que ha causado en mí.

Hace escasamente un año supe de él. Leí tres de sus libros y me quedé fascinado por la manera simple y directa, profunda y poética con que expone los principios y las ideas del budismo. En febrero de este año me enteré que venía a Estados Unidos a dar un retiro en el mes de agosto. Sin dudarlo me inscribí de inmediato. No podía perderme la oportunidad.

Thay—como lo llaman sus amigos y seguidores—suele organizar un retiro de verano por estos lares cada año. Esta vez el retiro tuvo lugar en Stonehill College en Easton, Massachusetts, a 22 millas al sur de Boston. Stonehill es una pequeño college que ocupa un área de 375 acres. Sus edificios poseen el característico estilo arquitectónico de la Nueva Inglaterra, que en medio de amplios y bien cuidados jardines llenos de árboles, arbustos y flores hacen de Stonehill un pequeño paraíso.

En este retiro se congregaron por una semana aproximadamente unas 1200 personas que llegaron de distintos lugares del mundo. Había entre los concurrentes niños, jóvenes y adultos, monjes y laicos, todos unidos por un objetivo común: la búsqueda y  puesta en práctica de la conciencia plena y de la armonía en sus vidas diarias.



Thich Nhat Hanh,  agosto de 2007

Thay apareció un lunes a las 10 de la mañana en el centro del estrado. Cuando alcé la vista, él ya estaba sentado con las piernas cruzadas, quieto. Después de unos instantes de completo silencio, en un auditorio que albergaba a la totalidad de los asistentes, sonó la campana. Cuando la última vibración audible del metal se desvaneció, Thay empezó a hablar: “Buenos días amigos” fueron sus primera palabras. Su voz denota que ha vivido ya 82 años, sin embargo es clara y suficientemente potente. Su ritmo es pausado y parece que piensa bien las palabras que elige. Hace pausas frecuentes y eso le da mucha fuerza a su mensaje. Generalmente emplea figuras alusivas a la naturaleza para ilustrar sus ideas; figuras tales como la nube, la ola, la flor, entre otras. Su enseñanza es simple, clara, directa y contundente. Sus frases son cortas y por ende efectivas. No se complica en elucubraciones intelectuales, no se va por las ramas. El siempre enfatiza en no dejarse atrapar por las palabras y en la necesidad de trascender sobre ellas. También promueve el no dejarse atrapar por los conceptos—aun por los que él enseña—y la necesidad de trascenderlos e internalizarlos por medio de la perspicacia y la intuición.

Lo que más llama la atención es su calma, siempre está tranquilo, aún cuando camina. Parece estar presente constantemente, parece estar despierto. Yo logro alcanzar intermitentemente momentos de conciencia plena en los cuales estoy presente en el aquí y el ahora, pero tengo la impresión de que Thay está ahí permanentemente, que está presente siempre; eso es lo que define a un iluminado. Otra característica de su presencia es que su rostro está relajado y la sonrisa está ahí a flor de piel, cuando no visible, lista para manifestarse con facilidad e irradiar luz. Todo esto se puede ver, se puede sentir.

Siempre he pensado que un buen maestro es aquel que presenta los temas—incluso los más complejos—de una manera comprensible, coherente, y completa. Un buen maestro es aquel capaz de transformar en fácil lo difícil. Y en esto también Thay sobresale. Al tocar temas complejos que constituyen aspectos fundamentales del pensamiento y filosofía budistas, tales como la impermanencia, el vacío, el inter-ser, la iluminación, y el nirvana, entre otros , él se vale de técnicas expositivas que hacen que estos asuntos puedan ser seguidos y entendidos por la mayoría. Finalmente otro ingrediente de su personalidad es su perspicaz y fino sentido del humor, con el cual tiñe e intercala su discurso en los momentos precisos de una manera que hace reír y sonreír de buena gana a su audiencia.

    Me considero muy afortunado por haber tenido la oportunidad de haberlo visto, escuchado, y de haber sentido su presencia. Pocas veces en la vida tenemos la ocasión de estar cerca de un hombre que representa la posibilidad humana de alcanzar armonía, sabiduría, y paz. Pocas veces estamos frente a un hombre que practica lo que predica  y que irradia su doctrina, no solamente con su palabra sino también con su presencia física y espiritual. Pocas veces tenemos la gracia de nutrirnos directamente de la presencia y mensaje de un maestro que es un ejemplo viviente de alguien que ha desarrollado paz interior y alegría, y que al mismo tiempo es consciente de la coyuntura social de nuestros tiempos y de nuestras dificultades y preocupaciones. Sin duda alguna, Thich Nhat Hanh es un iluminado, un guía espiritual de nuestros días, y una fuente de inspiración y esperanza en estos tiempos de insensatez y confusión.

Agosto de 2007


There are 0 comments. Post A Comment | Subscribe To Comments
   
| Report Member | Free Blog BlogText.org